Polar-Melt: investigación española para rastrear la biodiversidad en una Antártida que se deshiela

3 juliol 2026

La Agencia Estatal de Investigación (AEI) financia el proyecto Polar-Melt, liderado por la investigadora Asunción de los Ríos (MNCN-CSIC), que analiza cómo los arroyos generados por el deshielo glaciar pueden actuar como corredores ecológicos, transportando microorganismos y transformando algunos de los ecosistemas más remotos del planeta.

El cambio climático está provocando el deshielo de la Antártida y, con ello, transformando el paisaje y los ecosistemas: allí donde hace apenas unas décadas predominaban superficies cubiertas de hielo y ecosistemas aislados, hoy comienzan a surgir redes de arroyos alimentados por el deshielo glaciar que conectan zonas antes separadas. Estos cursos de agua, aparentemente insignificantes frente a la inmensidad blanca del continente, podrían estar transportando microorganismos y nutrientes a través del paisaje antártico, transformando silenciosamente algunos de los ecosistemas más remotos y prístinos del planeta.

Con el objetivo de comprender cómo estos flujos de agua están modificando el funcionamiento de los ecosistemas polares, el proyecto Polar-Melt investiga el papel de los arroyos de deshielo como posibles corredores ecológicos. Financiado por la convocatoria Proyectos de I+D+I (Generación de Conocimiento y Retos Investigación) de 2023 de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y cofinanciado por los Fondos FEDER, el proyecto está liderado por Asunción de los Ríos, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y en él participan también otros investigadores de este centro, Sara Sánchez, Rebeca Arias y Fernando Garrido, junto con colaboradores de otras Instituciones españolas e internacionales. Su principal valor diferencial radica en abordar la formación de arroyos de deshielo no solo como una consecuencia hidrológica del calentamiento global, sino como un motor de cambio capaz de reorganizar la biodiversidad y generar nuevas conexiones entre ecosistemas.

Microorganismos viajando con el agua del deshielo glaciar

Los datos preliminares apuntan a que los arroyos de deshielo podrían estar transportando microorganismos asociados al hielo del glaciar o sus sedimentos. En algunas de las zonas estudiadas ya se han detectado bacterias cuya presencia podría estar relacionada directamente con componentes del glaciar, según explica Asunción de los Ríos. La hipótesis es que estos arroyos funcionan como auténticas autopistas biológicas capaces de conectar ecosistemas que históricamente permanecían aislados, a la vez que modifican las condiciones de los suelos por los que transcurren y con ello la diversidad de la biota autóctona del suelo. El agua no solo desplazaría microorganismos, sino también nutrientes esenciales para el desarrollo de nuevas comunidades biológicas.

La colonización de una Antártida cada vez más verde

Los investigadores creen que estos arroyos glaciares pueden acelerar la colonización de áreas recién liberadas por el retroceso del hielo. Los microorganismos transportados por el agua podrían actuar como primeros colonizadores, creando las condiciones necesarias para que posteriormente se desarrollen organismos más complejos. De hecho, algunos de estos cambios ya son visibles sobre el terreno.

Durante la campaña, el equipo observó cómo los arroyos de deshielo ocupaban áreas cada vez más extensas frente a los glaciares, formando redes hídricas que conectan el hielo con el océano. Asociadas a estos flujos aparecen comunidades de musgos y costras biológicas dominadas por líquenes que generan un progresivo enverdecimiento del paisaje.

"Las observaciones realizadas hasta ahora apuntan a un proceso de enverdecimiento de la Antártida asociado a la expansión de musgos en áreas influenciadas por el desarrollo de arroyos glaciares", explica De los Ríos, al menos en aquellas regiones donde el deshielo glaciar se está acelerando.

Riesgos para la biodiversidad antártica

Estos cambios no están exentos de riesgos. El aumento de la cobertura vegetal podría provocar una homogeneización de las comunidades biológicas del suelo y favorecer la sustitución de organismos autóctonos por otros mejor adaptados a las nuevas condiciones ambientales.

Los investigadores advierten de que algunos microorganismos e invertebrados característicos de estos ecosistemas extremos podrían verse desplazados a medida que avanzan los procesos de colonización biológica. Incluso existe la posibilidad de que especies invasoras encuentren condiciones más favorables para establecerse en un continente que históricamente ha permanecido relativamente aislado.

Medir el avance del deshielo

Una de las incógnitas que el proyecto tratará de resolver en los próximos años es cuánto están expandiéndose realmente estas redes hídricas de arroyos de deshielo. Por el momento no existe una cuantificación precisa, pero el equipo ya dispone de imágenes obtenidas mediante vehículos aéreos no tripulados (UAV) que permitirán comparar la situación actual con registros anteriores y monitorizar la evolución futura de los arroyos.

Un proyecto español en la Campaña Antártica

Polar-Melt participa en la Campaña Antártica Española y reúne a especialistas en microbiología, ecología del suelo, limnología, bioinformática y geología para estudiar la influencia de los flujos emergentes de agua de deshielo sobre los ecosistemas terrestres y acuáticos de áreas deglaciadas.

El equipo científico trabaja desde la Base Antártica Española Juan Carlos I, en la isla Livingston, una de las principales plataformas de investigación española en la Antártida. Entre los participantes en la campaña figuran investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) - CSIC y del Centro de Biotecnología (CNB) - CSIC, además de un equipo especializado en divulgación científica audiovisual para elaborar un documental.

Un laboratorio natural para entender el planeta

Más allá de la propia Antártida, los resultados de Polar-Melt podrían ayudar a comprender cómo responden otros ecosistemas frente a cambios ambientales progresivos. Para Asunción de los Ríos, estas regiones constituyen auténticos laboratorios naturales: espacios todavía poco alterados por la actividad humana donde es posible observar de forma temprana procesos que podrían reproducirse en otros lugares del planeta.

Además, lo que ocurre en el continente blanco tiene consecuencias globales. Los ecosistemas antárticos desempeñan un papel clave en la regulación climática de la Tierra y cualquier alteración en su funcionamiento puede tener efectos que trasciendan sus fronteras geográficas. Comprender cómo el deshielo está remodelando la vida en estas regiones no es solo una cuestión científica: también es una forma de anticipar algunos de los cambios que podrían definir el futuro del planeta.