Robic, un robot social al servicio de la rehabilitación infantil

25 Mayo 2026

La AEI financia un proyecto liderado por INROBICS, spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid, que desarrolla una plataforma de rehabilitación para niños con daño neurológico junto al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

Un robot que propone ejercicios de brazos, plantea retos de memoria con luces de colores, baila, cuenta historias o acompaña a un niño durante una sesión de rehabilitación puede parecer una escena de futuro. Sin embargo, en dos hospitales públicos españoles esta tecnología ya se está evaluando en un contexto clínico real. El objetivo no es sustituir al profesional sanitario, sino ampliar sus capacidades, mejorar la motivación de los pacientes pediátricos y facilitar que parte del tratamiento pueda continuar también en casa, según explica Fuensanta García Martín, terapeuta ocupacional y asesora clínica PRRC en Inrobics Social Robotics.

Esa es la base del proyecto “Rehabilitación hospitalaria y domiciliaria basada en Robótica Social Asistencial e Inteligencia Artificial para población pediátrica”, financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) a través de la convocatoria de Proyectos de Colaboración Público-Privada 2023 y cofinanciado por la Unión Europea. La iniciativa está liderada por INROBICS Social Robotics, una empresa de salud digital nacida como spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid, y cuenta con la participación de la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y la Fundación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

El proyecto busca integrar y evaluar plataformas tecnológicas basadas en robótica social asistencial e inteligencia artificial en procesos de rehabilitación de pacientes pediátricos con discapacidad neurológica. En el hospital, la terapia se apoya en un robot social humanoide; en el domicilio, continúa mediante avatares virtuales y aplicaciones móviles que permiten al terapeuta pautar ejercicios, hacer seguimiento y recoger datos sobre la evolución del paciente. La tecnología desarrollada por INROBICS tiene su origen en trabajos de investigación universitarios vinculados a la inteligencia artificial y la robótica social. Sus fundadores comenzaron explorando el potencial de estos sistemas para mejorar la motivación de niños que debían realizar tratamientos rehabilitadores. La respuesta de los pacientes y de sus familias impulsó la evolución de aquella investigación hacia una solución sanitaria real.

Ahora, esa solución se articula en torno a Alma, la inteligencia artificial social desarrollada por INROBICS, capaz de dar vida tanto al robot físico como a avatares virtuales. En el entorno clínico el robot, llamado Robic, puede guiar ejercicios terapéuticos, realizar actividades de estimulación cognitiva, trabajar determinadas habilidades comunicativas o generar dinámicas más atractivas para los niños. En casa, el avatar permite trasladar parte de esa experiencia a una tableta o dispositivo móvil, siempre bajo la programación y supervisión del terapeuta.

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Foto: Robic en la Fundación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

En rehabilitación pediátrica, la repetición de ejercicios es esencial, pero mantener la motivación durante semanas o meses puede resultar difícil. La robótica social introduce un elemento de interacción que convierte la sesión en una experiencia más dinámica. Según explica Fuensanta García Martín, muchos niños perciben el robot no solo como una herramienta, sino como un acompañante que hace más llevadero el tratamiento. Al mismo tiempo, la plataforma permite recoger datos objetivos durante la ejecución de los ejercicios. Gracias al uso de sensores y sistemas de captura de movimiento, el profesional puede conocer si el paciente ha realizado la actividad, cómo la ha ejecutado y qué evolución presenta. Esto supone una ayuda relevante para los equipos clínicos, que pueden complementar su juicio profesional con información estructurada y generar informes de seguimiento con mayor facilidad.

El proyecto tiene, además, una dimensión especialmente importante: llevar la rehabilitación más allá del hospital. En algunos casos, las familias deben desplazarse para acceder a terapias especializadas. Esto supone una carga añadida, especialmente en territorios alejados de grandes centros sanitarios o cuando los tratamientos requieren intensidad y continuidad. La posibilidad de pautar ejercicios domiciliarios, supervisados posteriormente por el terapeuta, abre la puerta a modelos de atención más flexibles y personalizados.

Cada hospital participante aporta una experiencia clínica distinta. El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo trabaja con pacientes pediátricos con lesión medular, incluidos casos de origen oncológico o traumático, en concreto, lo hace con 26 participantes en cada grupo (experimental y control). El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, por su parte, lo está haciendo en una muestra de 30 participantes: 15 con daño cerebral adquirido por causa oncológica y 15 con daño cerebral adquirido por causa no oncológica. Esta diversidad permite evaluar la plataforma en contextos clínicos diferentes y generar evidencia sobre su utilidad en distintas necesidades rehabilitadoras.

La iniciativa refleja también la importancia de la colaboración entre empresa tecnológica, hospitales públicos y fundaciones de investigación sanitaria. INROBICS aporta el desarrollo tecnológico, la experiencia en robótica social e inteligencia artificial y el conocimiento acumulado en soluciones de rehabilitación digital. Los hospitales, por su parte, lideran la parte clínica: identifican necesidades, diseñan protocolos, reclutan pacientes, evalúan resultados y garantizan que la tecnología se aplique con criterios sanitarios rigurosos. Este tipo de proyectos muestra, además, los retos específicos de innovar en salud. A diferencia de otros ámbitos tecnológicos, una solución sanitaria debe superar procesos de validación, regulación, autorización ética y generación de evidencia clínica. INROBICS cuenta con software declarado como producto sanitario y, para trabajar con determinadas poblaciones pediátricas, ha tenido que solicitar las autorizaciones correspondientes. La regulación, explica Fuensanta García Martín, es necesaria para garantizar seguridad, aunque representa un esfuerzo importante para una empresa emergente.

En este contexto, la financiación pública resulta decisiva. Los proyectos de colaboración público-privada de la AEI permiten que tecnologías surgidas del conocimiento científico puedan avanzar hacia aplicaciones reales, conectando investigación, empresa y sistema sanitario.

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Foto: De izquierda a derecha son: Raquel Madroñero Mariscal, Yolanda Pérez Borrego, Miriam Salas Monedero, Ana de los Reyes Guzmán y Elisa López Dolado, investigadoras del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

La robótica en el ámbito sanitario

La robótica social aplicada a la salud no plantea un escenario de sustitución del profesional, sino de acompañamiento y refuerzo. El terapeuta sigue definiendo los objetivos, programando las actividades y tomando las decisiones clínicas. La tecnología ayuda a intensificar tratamientos, recopilar información, motivar al paciente y extender la intervención al domicilio.