Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), en el campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid. En el recuadro, su directora Paola Bovolenta.
El Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM, CSIC-UAM), centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido distinguido recientemente como Centro de Excelencia Severo Ochoa, un reconocimiento que otorga la Agencia Estatal de Investigación a instituciones científicas que lideran la investigación en sus respectivas áreas y cuya proyección internacional está plenamente consolidada.
Fundado en 1975 bajo la iniciativa de Severo Ochoa —Premio Nobel y figura clave en el desarrollo de la biología molecular en España—, el CBM reunió desde su origen a algunos de los grupos más destacados del país. Entre sus fundadores se encuentran figuras de referencia como Federico Mayor Zaragoza, Eladio Viñuela, David Vázquez o Antonio García Bellido, y a lo largo de su historia ha sido hogar de científicos como Margarita Salas o Ginés Morata, cuya trayectoria ha sido reconocida con premios nacionales e internacionales de máximo prestigio.
Hoy, el CBM es uno de los principales centros españoles de investigación en biomedicina, con una plantilla de casi 500 personas, entre las que se cuentan más de 100 investigadores principales y cerca de 180 doctorandos. Sus 97 grupos de investigación, estructurados en cuatro grandes programas científicos —Dinámica y función del genoma, Homeostasis de tejidos y órganos, Procesos fisiológicos y patológicos, e Interacciones con el entorno— abordan cuestiones clave en neurociencia, genética, biología celular, inmunología, virología y microbiología, con un enfoque interdisciplinar que permite abordar retos biomédicos complejos y de creciente relevancia social.
Junto a su actividad científica, el CBM destaca por su compromiso con la formación y con la transferencia del conocimiento. Su capacidad de generación de resultados, combinada con el soporte de 14 Servicios Científicos y 9 Servicios Técnicos altamente especializados, le permite colaborar activamente con la industria biotecnológica, farmacéutica y clínica. Al mismo tiempo, mantiene una intensa labor de formación de jóvenes investigadores y una larga tradición en divulgación científica, canalizada a través de su Oficina de Comunicación y Cultura Científica, activa desde hace más de dos décadas.
La obtención del sello Severo Ochoa refuerza el compromiso del CBM con la excelencia, la apertura internacional y la innovación. Entre sus objetivos estratégicos actuales se encuentran consolidar su posición como referente en inmunidad, inflamación y metabolismo, atraer talento joven en condiciones competitivas —con especial atención a la diversidad de género— y captar financiación internacional, pública y privada, que permita llevar los resultados de investigación del laboratorio a la sociedad.
Cincuenta años después de su fundación, el CBM sigue fiel a la misión que lo vio nacer: explorar las bases moleculares de la vida para contribuir, desde el conocimiento, a mejorar la salud y el bienestar de las personas.
Algunos hitos científicos recientes del CBM
Un virus con potencial pandémico llega a la Antártida: el CBM, en primera línea del diagnóstico
La expansión del virus de la gripe aviar de alta patogenicidad (H5N1) ha alcanzado recientemente un nuevo territorio: la Antártida. Investigadores del CBM, en colaboración con la Campaña Antártica Española, han identificado por primera vez este virus en aves (págalos) y mamíferos marinos del continente helado, marcando un hito en la vigilancia epidemiológica mundial.
El grupo liderado por Antonio Alcamí instaló laboratorios de diagnóstico tanto en la Base Gabriel de Castilla como a bordo de un velero durante la expedición HPAI Australis, lo que permitió detectar la presencia del virus en varios puntos del mar de Weddell. Estos hallazgos no solo confirman la entrada del virus en el ecosistema antártico, sino que alertan sobre su posible impacto en la biodiversidad local. El estudio subraya la necesidad urgente de implementar sistemas de vigilancia permanente y protocolos de bioseguridad para proteger tanto la fauna como al personal científico que trabaja en la región

Un miembro del equipo entre varios individuos de pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus). [Aguado, B., L. Begeman, A. Günther, M. Iervolino, F. Soto, R. E. T. Vanstreels, A. Reade, A. Coerper, B. Wallis, A. Alcamí, and M. Dewar. 2024. "Searching for High Pathogenicity Avian Influenza Virus in Antarctica." Nature Microbiology 9 (12): 3081–3083.].
Una nueva mirada sobre las mitocondrias: hacia una medicina mitocondrial de precisión
Durante décadas, la bioenergética mitocondrial se ha descrito como un sistema formado por cinco complejos principales. Sin embargo, un trabajo reciente desde el CBM ha cambiado esta visión. El grupo Translational energy metabolism, liderado por Laura Formentini, ha demostrado que el sistema OXPHOS (fosforilación oxidativa) es más dinámico y que su eficiencia depende de proteínas específicas según el tejido. Uno de los hallazgos clave es el papel de la proteína ETFDH en el músculo esquelético, donde actúa como modulador esencial de la actividad mitocondrial. Esta nueva “segunda capa” de regulación revela que el metabolismo energético no es uniforme, sino que se adapta a las necesidades fisiológicas de cada tejido. El descubrimiento abre la puerta a una medicina mitocondrial más precisa, capaz de identificar nuevas dianas terapéuticas en enfermedades metabólicas, neurodegenerativas o cardiovasculares.

Miembros del grupo Translational energy metabolism implicados en el trabajo (izq-der): Tzoline Topdjian Panosian, Laura Naharro Naharro, Jose María Lanza Arnaiz, Laura Formentini y Beñat Salegi Ansa [Herrero Martín, J. C., B. Salegi Ansa, G. Álvarez-Rivera, S. Domínguez-Zorita, P. Rodríguez-Pombo, B. Pérez, E. Calvo, A. Paradela, D. G. Miguez, A. Cifuentes, J. M. Cuezva, and L. Formentini. 2024. "An ETFDH-Driven Metabolon Supports OXPHOS Efficiency in Skeletal Muscle by Regulating Coenzyme Q Homeostasis." Nature Metabolism 6 (2): 209–225.]
Desafiando el dogma: los antioxidantes no siempre ayudan frente al cáncer
En la lucha contra el cáncer, una de las principales dificultades es la recidiva tumoral, provocada por un tipo de células especialmente resistentes: las células iniciadoras de tumores (CITs). Un estudio liderado por Miguel R. Campanero en el CBM ha demostrado que estas células sobreviven gracias a sus altos niveles de glutatión, un antioxidante celular.
La investigación ha mostrado que inhibir la producción de glutatión elimina las CITs y reduce el crecimiento de tumores linfáticos agresivos en modelos animales. Además, se han identificado niveles anómalos de glutatión en muestras de pacientes con linfomas, lo que respalda el potencial clínico de este enfoque. El estudio cuestiona la creencia generalizada de que los antioxidantes son siempre beneficiosos y plantea que un exceso de protección antioxidante podría estar facilitando la supervivencia de células tumorales. Los resultados abren una nueva vía para desarrollar terapias más eficaces y con menos efectos secundarios.

Dos de los autores principales del trabajo del grupo Molecular characterization of vascular pathogenesis and lymphomagenesis (izq-der): Miguel R. Campanero y Alberto Hernández Alcántara. [H.-Alcántara, A., O. Kourani, A. Marcos-Jiménez, et al. 2024. "Glutathione Overproduction Mediates Lymphoma Initiating Cells Survival and Has a Sex-Dependent Effect on Lymphomagenesis." Cell Death & Disease 15: 534.]
Cáncer de mama asociado al embarazo: un gen implicado en la vulnerabilidad
Un hallazgo del CBM ha identificado la sobreexpresión del gen RRAS2 como causa molecular de un subtipo agresivo de cáncer de mama: el triple negativo asociado al embarazo. Aunque RRAS2 no presenta mutaciones, su expresión aumentada basta para inducir tumores en modelos animales, especialmente tras la gestación. El estudio muestra que este patrón se reproduce también en pacientes jóvenes que han tenido hijos, lo que sugiere una posible base genética de este riesgo. Además, se han identificado dos marcadores genéticos en RRAS2 que podrían servir para predecir qué mujeres están más expuestas a desarrollar este tipo de tumor tras el parto. A pesar de que la maternidad tiene un efecto protector a largo plazo, estos resultados apuntan a la necesidad de vigilancia específica en los años inmediatamente posteriores al embarazo.

Balbino Alarcón y Claudia Cifuentes, dos de los autores principales del trabajo, del grupo Transmisión de señales a través del receptor para el antígeno de células T. [Hortal, A. M., C. L. Oeste, C. Cifuentes, et al. 2022. "Overexpression of Wild Type RRAS2, without Oncogenic Mutations, Drives Chronic Lymphocytic Leukemia." Molecular Cancer 21: 35.]
Nuevas esperanzas frente a la enfermedad de Huntington: la tiamina como terapia
La enfermedad de Huntington, una dolencia neurodegenerativa sin cura, podría tener una nueva vía terapéutica basada en la tiamina (vitamina B1). El grupo de José J. Lucas en el CBM ha demostrado que los pacientes presentan una deficiencia en el transportador cerebral de esta vitamina, lo que provoca niveles bajos de tiamina en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo.
El equipo descubrió que este déficit es similar al observado en otra enfermedad rara, el síndrome BTBGD, que mejora con la administración combinada de tiamina y biotina. A partir de este paralelismo, se ha iniciado el ensayo clínico HUNTIAM para evaluar la seguridad de este tratamiento en pacientes con Huntington. Los primeros resultados, con buena tolerancia en los seis pacientes ya reclutados, permiten albergar esperanzas sobre una posible vía terapéutica y un nuevo biomarcador precoz para la enfermedad.

José J. Lucas, líder del grupo Molecular basis of Huntington's disease and other central nervous system disorders presentando el ensayo clínico HUNTIAM.