Un trabajo que aúna paleobotánica y paleoarte muestra el protagonismo de las plantas en el relato de los neandertales

4 febrer 2026

¿Y si las imágenes del pasado que creíamos conocer estuvieran incompletas? ¿Y si al representar especies como los neandertales hubiéramos dejado fuera una revisión rigurosa de uno de los elementos esenciales de su mundo como son las plantas? Una investigación desarrollada en la Universidad de Murcia y financiada con 150.000 euros por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) en el marco de los Proyectos de I+D+I de Generación de Conocimiento (2022) propone un giro profundo en la forma de reconstruir visual y científicamente la vida de los neandertales y otros homínidos, situando la vegetación y el paisaje en el centro del relato gracias al paleoarte con base científica.

Bajo el título “HOMEDSCAPE: Paleobotánica y Paleoarte en la comprensión de los paisajes vegetales y los escenarios evolutivos en el género Homo con énfasis en la cuenca mediterránea”, el proyecto, liderado por José S. Carrión, catedrático de Botánica Evolutiva y referente internacional en paleobotánica, integra datos paleoecológicos, como polen fósil, restos vegetales, carbón vegetal y otros registros, con reconstrucciones visuales rigurosas para las que se apoya en el trabajo artístico de varios investigadores entre ellos, la paleoartista Gabriela Amorós. El resultado no es solo una nueva iconografía, sino una herramienta científica capaz de generar preguntas, detectar lagunas en el conocimiento y revisar hipótesis consolidadas.

“No representamos una sola planta que no esté respaldada por el registro fósil”, subraya Carrión, “traducimos los datos como la frecuencia del polen, la ecología de las especies, su asociación en el paisaje en escenas visuales basadas en evidencia, con un margen creativo muy acotado”. Las imágenes visuales, más allá del contenido claramente divulgativo y artístico, están permitiendo hacer preguntas nuevas que surgen a la vista de los elementos que se representan y de las hipótesis que se han dado por válidas hasta ahora.

Imagen146

Ilustración: Cueva del Arco durante el Paleolítico Medio. Autora: Gabriela Amorós.

(www.gabrielaamoros.com). Fuente: Earth-Science Reviews 2026: https://doi.org/10.1016/j.earscirev.2025.105371

Más allá de la estepa fría

Este es el caso de los neandertales que se han venido representando en espacios esteparios, con una imagen predominante de los animales de la época. Es esta visión zoocéntrica del pasado con grandes animales, escenas de caza y paisajes abiertos y hostiles la que se viene a modificar con los trabajos publicados bajo los auspicios de HOMEDSCAPE, que muestran que los neandertales habitaron entornos mucho más diversos, incluyendo bosques templados y paisajes mediterráneos. “Siempre se ha dibujado al neandertal como una especie asociada a estepas frías y desarboladas”, explica el investigador. “Pero los datos paleoecológicos indican que vivieron durante miles de años en paisajes forestales y semiboscosos, lo que también encaja con lo que sabemos hoy sobre su anatomía y su forma de cazar”.

Las reconstrucciones visuales desarrolladas en el proyecto muestran cómo la vegetación condicionaba la disponibilidad de recursos, la movilidad, las estrategias de subsistencia y la propia conducta de los homínidos. Las plantas no eran un simple fondo escénico, sino fuente de alimento, refugio, microclima y estabilidad ecológica. Frente a las imágenes de los neandertales que han estado históricamente condicionadas por prejuicios heredados del siglo XIX y los presentaban como figuras primitivas y condenadas al fracaso evolutivo, la investigación destaca su sofisticación cognitiva, su capacidad simbólica y su papel como actores ecológicos plenamente integrados en sus paisajes.

El paleoarte como herramienta científica

Lejos de ser una ilustración decorativa, el paleoarte se plantea aquí como una extensión metodológica de la paleoecología. Al “pensar pintando”, como reconocen ambos investigadores, las imágenes permiten detectar incoherencias, incertidumbres y preguntas nuevas que no siempre afloran en tablas o gráficos.

“Cuando vemos una escena completa, como una instantánea del pasado, somos capaces de identificar fallos en el proceso científico o lagunas en el registro fósil”, señalan, de esta manera, el dibujo se convierte en una forma de “verificación adicional”.

Imagen147

Ilustración: Reconstrucciones del entorno de la Cueva neandertal de Carihuela en el interior de Granada: Paisaje interglaciar (arriba izquierda), interestadial (arriba derecha) y ecosistemas esteparios (abajo) dominados por gramíneas (izquierda) y plantas estépicas (derecha). Autora: Gabriela Amorós. (www.gabrielaamoros.com). Fuente: Quaternary Science Reviews. https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2025.109673

Este enfoque ha permitido, por ejemplo, replantear la localización de refugios glaciares, tradicionalmente situados solo en el extremo sur de Europa. Los datos indican la existencia de refugios forestales también en áreas interiores y montañosas, con importantes implicaciones para la comprensión de las migraciones y la persistencia de las poblaciones humanas.

De la ciencia al arte

Sus investigaciones han trascendido el ámbito académico, ya que una reconstrucción paleoartística, realizada por Gabriela Amorós, ha formado parte de una instalación expuesta en la Bienal de Venecia (SUBSILIENCE, HOMEDSCAPE AEI, Fundación Séneca Región de Murcia), además de haber expuesto reconstrucciones de paisajes prehistóricos en espacios como el Museo Nacional de Altamira. “Queremos que la ciencia llegue a la gente”, afirma Amorós.

Mirar al pasado para pensar el futuro

Aunque centrado en un tiempo lejano, el proyecto conecta con debates actuales sobre biodiversidad, resiliencia ecológica y sostenibilidad. Comprender cómo funcionaban los paisajes antes de la transformación humana intensiva ofrece claves para repensar la relación entre humanidad y naturaleza. “El ser humano es paisaje”, concluye Carrión. “No somos nada fuera de nuestro entorno. Mirar el pasado con rigor científico y con imágenes bien fundamentadas nos ayuda también a reflexionar sobre el presente”. La investigación, en suma, sitúa al paleoarte y a la paleobotánica en el centro del debate científico y cultural, demostrando que ver el pasado de otra manera puede cambiar lo que creemos saber sobre nuestra propia historia.

Imagen148Imagen149

Foto: Los investigadores José Sebastián Carrión y Gabriela Amorós.

Autor: J.S. Carrión y G. Amorós.

Un aspecto que finalmente debe ser resaltado es el de las aplicaciones de la paleoecología en las acciones de renaturalización (rewilding) que están siendo desarrolladas sobre todo en contexto europeo y que en la Península Ibérica están siendo abordadas por este proyecto HOMEDSCAPE de la AEI en colaboración con la Universidad de Alcalá (José María Rey) y la Universidad de Aarhus (Jens C Svenning).